Capítulo 6.
Le devolví
el beso con timidez al tiempo que ponía mi mano en su cara, él puso su mano en
mi cintura y nos tumbamos en la cama, cerré los ojos y apoyé mi cabeza en su
pecho, y el besó mi cabeza al tiempo que acariciaba mi brazo, aquel momento era
dulce, agradable. Y en ese mismo
instante me di cuenta, me había enamorado.
Me desperté
un poco aturdida, no sabía si había
soñado todo lo que había ocurrido la noche anterior o había sido real, lo que
sí era real era que Marcos no estaba en la cama, ni en la habitación, salí al
pasillo, tampoco estaba, bajé las escaleras hacía el salón y nada, ni rastro de
él. Me encontré a David sentado en el sofá viendo la tele, estaba con los
pantalones del pijama pero sin la camiseta.
-Bu… Buenos
días –David giró la cabeza para mirarme.
-Buenos días
–puso cara de seductor, conmigo eso no iba a funcionar.
-¿Dónde está
Marcos? –me acerqué al sofá y me senté.
-Se ha ido
con Carlos, estamos solos –se acercó más a mí, me guiñó un ojo y puse cara de
asco.
Me levanté
del sofá y me dirigí a la cocina para desayunar, estaba cogiendo una taza del
armario cuando las manos de David se pusieron en mi cintura, solté un grito y
di un pequeño salto.
-¡Gilipollas,
me has asustado! –me di la vuelta, David se rio.
-No te
asustes tanto y déjate llevar de una vez –dije acercándome a él, me escurrí de
sus brazos en milésimas de segundo.
-Pues sí que
flipas tú –salí de la cocina, se me habían quitado las ganas de desayunar, subí
las escaleras pero antes de entrar a la habitación David ya me había acorralado en la pared poniendo una mano a cada lado de mi cabeza.
-Chico, ¡qué
pesado eres! Déjame ya –suspiré cansada.
-Si estás
deseando besarme –iba acercando su boca a la mía, apoyé mis manos en su pecho y
lo empujé hacia atrás.
-¿A estas
alturas y sigues confundiendo los pronombres? Joder qué triste –me eché a reír
y David me puso una cara que me dio bastante miedo. A mí se me borró la sonrisa
de la cara y me subió un escalofrío por el cuerpo, me agarró de la muñeca con
fuerza, tragué saliva y me quedé quieta, no era capaz de reaccionar, sus ojos
me intimidaban, se abrió la puerta de la calle y David me soltó, bajé corriendo
las escaleras y me lancé al cuello de Marcos sonriendo.
-¿Dónde
estabas? –dije dándole un beso en la nuca.
-He ido con
Carlos a comprar.
-Avísame la
próxima vez que me vayas a dejar sola con un cretino como este –miré a David y
puse cara de odio, Marcos se rio.
-Lo siento
pequeña –me besó y yo sonreí en su boca.
-Por favor,
las ñoñerías a solas que me están dando ganas de vomitar con tanto amor –soltó
David.
-Tápate los
ojos o yo qué sé, pero deja de ser tan repelente –le contestó Carlos, David le
miró con asco y siguió a lo suyo.
Marcos y yo
subimos a su habitación.
-Oye, ¿estos
cuándo se van? Llevan desde anoche aquí.
-Pues cuando
ellos quieran, viven conmigo, es su casa –dijo tocándose la nuca.
-Ya pero es
que no soporto a David.
-Es difícil
de aguantarlo, pero cuando lo conoces mejor sabes cómo tratarlo.
-No lo
soporto –repetí como una cabezona.
-Es un
chaval que ha tenido muchos problemas en la vida y ahora de chulo. ¿Qué
esperabas?
-Nada, pero
si piensa ir de chulo mientras esté yo delante le van a llover las hostias –me
reí y Marcos también-. ¿Qué vamos a hacer hoy?
-Iba a
sugerirte ir al centro comercial con Carlos y David, David se quería tatuar,
pero viendo cómo te cae me parece que la idea no es muy buena –rió y yo
suspiré.
-Es el
centro comercial, me da igual que vaya David –hice una pequeña pausa-. Voy a
ducharme.
-Vale.
Me metí en
el aseo y abrí el grifo, me quité la ropa y me metí a la ducha, escuché la
puerta abrirse y cerré el grifo, asomé la cabeza por la cortina de la bañera.
-¡Marcos,
por dios!
-Ssh –dijo
él poniéndose el dedo índice sobre los labios-. Hoy nos duchamos juntos –rió.
-Bueno, pero
sólo hoy, eh –reí yo también.
Marcos entró
en la ducha y le enchufé con el grifo en toda la cara, me eché a reír, me di la
vuelta y él pasó su dedo índice por el centro de mi espalda y bajó hasta los
riñones, volvió a subir, pero esta vez apoyando la mano entera, el agua caía
sobre nuestros cuerpos, me di la vuelta, lo miré a los ojos y… me perdí en su
mirada… lo quería con locura, no sabía por qué me había enamorado de aquella
forma pero era increíble, dicen que cuando realmente estás enamorado/a si te preguntan
la razón no sabes responder, y eso exactamente me pasaba a mí. Apoyé mi frente
en la suya y acaricié su nuca, rocé sus labios con los míos sin llegar a
besarlo, él pasó su mano por mi cintura y acto seguido lo besé con mucha
dulzura.
Rato después
salimos de la ducha y Marcos abrió la puerta del baño me cogió como un saco de
patatas y me paseó por toda la casa con tan sólo una toalla enrollada a mi
cuerpo y otra a su cintura, mientras, yo pataleaba y me quejaba, pasamos por
delante de Carlos que estaba comiendo patatas fritas y se quedó con la cara
hecha un cuadro.
-¡Marcos
suéltame ya! –grité por enésima vez.
-¡Jamás!
–dijo divertido.
-¡Carlos
dile que me sueltee! –dije con voz de niña enrabietada, Carlos simplemente se
reía de la situación.
Marcos
volvió a subir las escaleras y dio una vuelta por el largo pasillo, empezaba a
notar la sangre en la cabeza, sabía que no me iba a bajar así que pegué un
tirón de su toalla y esta cayó al suelo, me bajó inmediatamente y yo recogí la
toalla del suelo y esta vez fui yo la que salió corriendo y riendo a enormes
carcajadas y él salió corriendo detrás de mí, pasé por delante de la televisión
y el sofá, donde David seguía haciendo el vago, este rio junto a Carlos.
-Tío, tápate
anda –dijo David muriéndose de la risa al verlo desnudo corriendo detrás de
mí-. Parece que vas a acosar a la pobre chica –siguieron riendo y bromeando,
Marcos se tapó y logró alcanzarme, me quitó su toalla y subimos a la habitación
a vestirnos.
-Pensaba que
ibas a quitarme la toalla tú a mí –me reí.
-Ya te
vieron medio desnuda, no quiero que miren más lo que es mío.
-¿Tuyo?
–pregunté atónita-. Aquí no hay nada tuyo –señalé mi cuerpo y me subí los
pantalones. (http://www.polyvore.com/rn_hsrjnrmkdytku6/set?id=109966566)
-Eso ya lo
veremos –dijo en mi oído y soltó una risa que me provocó un escalofrío.
Llegamos al
centro comercial y nos dirigimos hacia una tienda de tatuajes y piercings,
entramos y el chico de mostrador parecía conocerlos.
-David, ¿qué
te vas a tatuar esta vez?
-Pues aún no
lo tengo claro pero… -me puse a hablar con Marcos y me perdí en la
conversación.
-¿Tú llevas
algún tatuaje?
-No, algún
día me haré uno pero no sé qué será, ¿y tú?
-Tengo uno
pensado.
Después de media
hora David salió con la parte de dentro del brazo tatuada, llevaba una frase.
Salimos de
la tienda, yo quería entrar a alguna tienda de ropa, David hizo un intento de queja.
-Venga, no
me jodas que ahora vamos a… –me giré y se calló al instante.
-Yo he
esperado a que te hicieras el tatuaje, cállate –él soltó un bufido.
Realmente no
tardamos mucho, estaba un poco cansada y tampoco quería tener a los tres
esperándome, me daban penita, sobre todo Carlos, el pobre no se quejaba de
nada, más bueno que un trozo de pan el chico, me preguntaba si tendría novia…
-Oye Carlos,
¿tú tienes novia? –no me corté un pelo a la hora de preguntarle.
-¿Eh? –Dijo saliendo
de sus pensamientos, iba un poco despistado-. No.
-No lo
entiendo, si eres monísimo –él rio vergonzoso.
Cuando
salimos del centro comercial era de noche, nos dirigimos a casa.
-Tío, tengo
hambre, ¿pedimos pizza? –dijo David.
-Vale –contestó
Carlos. Pidieron la pizza, yo realmente no tenía hambre así que no cené nada.
-Ruth tienes
que comer algo –me dijo Marcos.
-No me apetece
ahora, además, seguramente mi madr… ¡HOSTIA PUTA! ¡Que no he vuelto a casa!
Llévame en la moto por favor, mi madre tiene que estar preocupada –miré el
móvil, se me había apagado, lo había estado pasando tan bien con Marcos que me
había olvidado de todo por completo.
Salimos a la
calle y subimos a la moto. Durante el camino no dejaba de pensar qué podría
pasar cuando llegase a casa, a mi madre estaría a punto de darle un ataque.