sábado, 11 de enero de 2014

Capítulo 6

Capítulo 6.

Le devolví el beso con timidez al tiempo que ponía mi mano en su cara, él puso su mano en mi cintura y nos tumbamos en la cama, cerré los ojos y apoyé mi cabeza en su pecho, y el besó mi cabeza al tiempo que acariciaba mi brazo, aquel momento era dulce, agradable.  Y en ese mismo instante me di cuenta, me había enamorado.

Me desperté un poco aturdida, no sabía si  había soñado todo lo que había ocurrido la noche anterior o había sido real, lo que sí era real era que Marcos no estaba en la cama, ni en la habitación, salí al pasillo, tampoco estaba, bajé las escaleras hacía el salón y nada, ni rastro de él. Me encontré a David sentado en el sofá viendo la tele, estaba con los pantalones del pijama pero sin la camiseta.

-Bu… Buenos días –David giró la cabeza para mirarme.
-Buenos días –puso cara de seductor, conmigo eso no iba a funcionar.
-¿Dónde está Marcos? –me acerqué al sofá y me senté.
-Se ha ido con Carlos, estamos solos –se acercó más a mí, me guiñó un ojo y puse cara de asco.

Me levanté del sofá y me dirigí a la cocina para desayunar, estaba cogiendo una taza del armario cuando las manos de David se pusieron en mi cintura, solté un grito y di un pequeño salto.

-¡Gilipollas, me has asustado! –me di la vuelta, David se rio.
-No te asustes tanto y déjate llevar de una vez –dije acercándome a él, me escurrí de sus brazos en milésimas de segundo.
-Pues sí que flipas tú –salí de la cocina, se me habían quitado las ganas de desayunar, subí las escaleras pero antes de entrar a la habitación David ya me había acorralado en la pared poniendo una mano a cada lado de mi cabeza.
-Chico, ¡qué pesado eres! Déjame ya –suspiré cansada.
-Si estás deseando besarme –iba acercando su boca a la mía, apoyé mis manos en su pecho y lo empujé hacia atrás.
-¿A estas alturas y sigues confundiendo los pronombres? Joder qué triste –me eché a reír y David me puso una cara que me dio bastante miedo. A mí se me borró la sonrisa de la cara y me subió un escalofrío por el cuerpo, me agarró de la muñeca con fuerza, tragué saliva y me quedé quieta, no era capaz de reaccionar, sus ojos me intimidaban, se abrió la puerta de la calle y David me soltó, bajé corriendo las escaleras y me lancé al cuello de Marcos sonriendo.

-¿Dónde estabas? –dije dándole un beso en la nuca.
-He ido con Carlos a comprar.
-Avísame la próxima vez que me vayas a dejar sola con un cretino como este –miré a David y puse cara de odio, Marcos se rio.
-Lo siento pequeña –me besó y yo sonreí en su boca.
-Por favor, las ñoñerías a solas que me están dando ganas de vomitar con tanto amor –soltó David.
-Tápate los ojos o yo qué sé, pero deja de ser tan repelente –le contestó Carlos, David le miró con asco y siguió a lo suyo.

Marcos y yo subimos a su habitación.

-Oye, ¿estos cuándo se van? Llevan desde anoche aquí.
-Pues cuando ellos quieran, viven conmigo, es su casa –dijo tocándose la nuca.
-Ya pero es que no soporto a David.
-Es difícil de aguantarlo, pero cuando lo conoces mejor sabes cómo tratarlo.
-No lo soporto –repetí como una cabezona.
-Es un chaval que ha tenido muchos problemas en la vida y ahora de chulo. ¿Qué esperabas?
-Nada, pero si piensa ir de chulo mientras esté yo delante le van a llover las hostias –me reí y Marcos también-. ¿Qué vamos a hacer hoy?
-Iba a sugerirte ir al centro comercial con Carlos y David, David se quería tatuar, pero viendo cómo te cae me parece que la idea no es muy buena –rió y yo suspiré.
-Es el centro comercial, me da igual que vaya David –hice una pequeña pausa-. Voy a ducharme.
-Vale.

Me metí en el aseo y abrí el grifo, me quité la ropa y me metí a la ducha, escuché la puerta abrirse y cerré el grifo, asomé la cabeza por la cortina de la bañera.

-¡Marcos, por dios!
-Ssh –dijo él poniéndose el dedo índice sobre los labios-. Hoy nos duchamos juntos –rió.
-Bueno, pero sólo hoy, eh –reí yo también.

Marcos entró en la ducha y le enchufé con el grifo en toda la cara, me eché a reír, me di la vuelta y él pasó su dedo índice por el centro de mi espalda y bajó hasta los riñones, volvió a subir, pero esta vez apoyando la mano entera, el agua caía sobre nuestros cuerpos, me di la vuelta, lo miré a los ojos y… me perdí en su mirada… lo quería con locura, no sabía por qué me había enamorado de aquella forma pero era increíble, dicen que cuando realmente estás enamorado/a si te preguntan la razón no sabes responder, y eso exactamente me pasaba a mí. Apoyé mi frente en la suya y acaricié su nuca, rocé sus labios con los míos sin llegar a besarlo, él pasó su mano por mi cintura y acto seguido lo besé con mucha dulzura.

Rato después salimos de la ducha y Marcos abrió la puerta del baño me cogió como un saco de patatas y me paseó por toda la casa con tan sólo una toalla enrollada a mi cuerpo y otra a su cintura, mientras, yo pataleaba y me quejaba, pasamos por delante de Carlos que estaba comiendo patatas fritas y se quedó con la cara hecha un cuadro.

-¡Marcos suéltame ya! –grité por enésima vez.
-¡Jamás! –dijo divertido.
-¡Carlos dile que me sueltee! –dije con voz de niña enrabietada, Carlos simplemente se reía de la situación.

Marcos volvió a subir las escaleras y dio una vuelta por el largo pasillo, empezaba a notar la sangre en la cabeza, sabía que no me iba a bajar así que pegué un tirón de su toalla y esta cayó al suelo, me bajó inmediatamente y yo recogí la toalla del suelo y esta vez fui yo la que salió corriendo y riendo a enormes carcajadas y él salió corriendo detrás de mí, pasé por delante de la televisión y el sofá, donde David seguía haciendo el vago, este rio junto a Carlos.

-Tío, tápate anda –dijo David muriéndose de la risa al verlo desnudo corriendo detrás de mí-. Parece que vas a acosar a la pobre chica –siguieron riendo y bromeando, Marcos se tapó y logró alcanzarme, me quitó su toalla y subimos a la habitación a vestirnos.

-Pensaba que ibas a quitarme la toalla tú a mí –me reí.
-Ya te vieron medio desnuda, no quiero que miren más lo que es mío.
-¿Tuyo? –pregunté atónita-. Aquí no hay nada tuyo –señalé mi cuerpo y me subí los pantalones. (http://www.polyvore.com/rn_hsrjnrmkdytku6/set?id=109966566)
-Eso ya lo veremos –dijo en mi oído y soltó una risa que me provocó un escalofrío.

Llegamos al centro comercial y nos dirigimos hacia una tienda de tatuajes y piercings, entramos y el chico de mostrador parecía conocerlos.

-David, ¿qué te vas a tatuar esta vez?
-Pues aún no lo tengo claro pero… -me puse a hablar con Marcos y me perdí en la conversación.
-¿Tú llevas algún tatuaje?
-No, algún día me haré uno pero no sé qué será, ¿y tú?
-Tengo uno pensado.

Después de media hora David salió con la parte de dentro del brazo tatuada, llevaba una frase.
Salimos de la tienda, yo quería entrar a alguna tienda de ropa, David hizo un intento de queja.

-Venga, no me jodas que ahora vamos a… –me giré y se calló al instante.
-Yo he esperado a que te hicieras el tatuaje, cállate –él soltó un bufido.

Realmente no tardamos mucho, estaba un poco cansada y tampoco quería tener a los tres esperándome, me daban penita, sobre todo Carlos, el pobre no se quejaba de nada, más bueno que un trozo de pan el chico, me preguntaba si tendría novia…

-Oye Carlos, ¿tú tienes novia? –no me corté un pelo a la hora de preguntarle.
-¿Eh? –Dijo saliendo de sus pensamientos, iba un poco despistado-. No.
-No lo entiendo, si eres monísimo –él rio vergonzoso.

Cuando salimos del centro comercial era de noche, nos dirigimos a casa.

-Tío, tengo hambre, ¿pedimos pizza? –dijo David.
-Vale –contestó Carlos. Pidieron la pizza, yo realmente no tenía hambre así que no cené nada.
-Ruth tienes que comer algo –me dijo Marcos.
-No me apetece ahora, además, seguramente mi madr… ¡HOSTIA PUTA! ¡Que no he vuelto a casa! Llévame en la moto por favor, mi madre tiene que estar preocupada –miré el móvil, se me había apagado, lo había estado pasando tan bien con Marcos que me había olvidado de todo por completo.



Salimos a la calle y subimos a la moto. Durante el camino no dejaba de pensar qué podría pasar cuando llegase a casa, a mi madre estaría a punto de darle un ataque.