jueves, 26 de diciembre de 2013

Capítulo 5


Capítulo 5.-¿Sabes que las chicas sexys no pueden andar sueltas? -dijo apoyando su boca en mi hombro al tiempo que pasaba su mano por mi cintura.-Ah, ¿no? -dije dándome la vuelta -¿por qué? -acerqué mi boca a milímetros de la suya.-Porque llego yo y me descontrolo -soltó una risa provocadora, le besé apoyando mis manos en su pecho.-Me tengo que ir a casa.-¿Nos vemos esta tarde?-Vale -sonreí.Me puse la ropa de la noche anterior y salí hacia mi casa, no sin antes arreglarme el maquillaje y el pelo.[…]-¿Mamá?-Dime, ¿dónde estabas?-He dormido en casa de Marcos -puso cara de sorpresa.-Menos mal que no te gustaba -suspiré.-No lo sé, es todo muy raro.-Ya… No te aclaras, eh.-No -reí.-¿Y qué habéis hecho?-¡Mamá!-¡¿Qué?!-¡Pues dormir! En habitaciones separadas, además.-Sí, seguro… Por eso llevas esas ojeras -se echó a reír, la miré con desesperación y me marché a mi habitación.[…](http://www.polyvore.com/gfhntgyhnmszr/set?id=107605004)
  Por la tarde quedé con Marcos, dimos un paseo por el paseo marítimo y entramos a un bar. El camarero se acercó a nosotros.-¿Qué van a tomar?-Coca-cola -sonreí.-Cerveza- respondió Marcos. El camarero desapareció entre las mesas y rato después volvió con las bebidas.-Y se te veía una niña buena -dijo Marcos mirándome.-¿Por qué dices eso? -bebí un trago de mi coca-cola.-Por lo de anoche -rió.-¿Qué pasa que ahora las niñas buenas tampoco follan?-Jajaja, las que yo he visto no.-Seré especial -dije con un aire prepotente, Marcos volvió a reír.-¿Qué vas a hacer esta noche?-No lo sé, ¿tienes algún plan?-¿Peli y golosinas? -digo poniéndome una sonrisa pícara.-Vale -respondí con la misma sonrisa.- ¿Qué peli?-¿Te gustan de miedo?-Me encantan.-Pues una de miedo.-¿A qué hora voy?-A las 10 es buena hora.Rato después Marcos y yo nos despedimos y yo me fui a casa, estaría un rato allí y luego me cambiaría de ropa para ir a su casa.De camino a casa pensé en contarle a mi madre que le había dado una oportunidad a Marcos, me dio mucho que pensar, hace dos días estaba diciendo que no lo soportaba, o ¿es que me estaba engañando a mí misma desde hace mucho tiempo? Me estaba empezando a liar yo sola y no quería, estaba feliz en ese momento y era lo que importaba. Llegué a casa.

-Mamá, he decidido darle una oportunidad a Marcos, tienes razón es un buen chico y esta noche me voy a su casa, vamos a ver una peli, dormiré allí -mi madre me miró con una cara que era una mezcla de sorpresa, desconcierto y algo más que no sabría explicar.
-Vale cariño, pásalo muy bien, me has dejado descolocada, hace dos días lo odiabas.

Subí a mi habitación, era temprano, aún me daba tiempo a leer un poco del libro que tenía a medias.

Pasada una hora y media empecé a arreglarme para ir a casa de Marcos, eran las nueve y cuarto, buena hora. (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=108080718&.locale=es)
Salí de casa en dirección a la de Marcos, iba mirando twitter, llegué en diez minutos, toqué al timbre y tardó un poco en abrirme, ciertamente estaba nerviosa, pero no sabía exactamente por qué, tenía el presentimiento de que iba a ser una noche especial.

Marcos abrió la puerta y me plantó un beso que no me esperaba para nada, me gustó, pasé dentro.

-Ven- me llevó hasta el salón, las luces estaban apagadas y había encendido la chimenea, hacía frío.

Nos sentamos en el sofá y empezó la película, apoyé mi cabeza en el pecho de Marcos, me dio un beso en la cabeza, pensé que sólo me daría ese pero cinco segundos después me dio otro cerca de la oreja, el cuello, el hombro, volvió a subir con el mismo trayecto, me di la vuelta, me quedé medio tumbada con la mitad de mi cuerpo encima de sus piernas y le quité la camiseta, le besé el abdomen con suavidad y cariño, subí hasta su boca, me senté encima de él y empecé a moverme de una forma sensual. Marcos se descontroló, de repente dejo de ser tierno y se volvió salvaje, no parecía él, pero de repente ocurrió algo que a mí me paralizó el corazón, una llave entró en la cerradura, yo estaba completamente desnuda y Marcos también, me quedé quieta y Marcos me miró con desesperación, me cogió en brazos y subió rápido hasta su habitación, me dejó encima de la cama y se puso los calzoncillos y una camiseta, se dispuso a salir por la puerta.

-¿No vivías solo?
-Sí -dijo muy convencido de sus palabras.
-¿Entonces quién coño ha entrado?
-Mis amigos David y Carlos.
-Ah, ¡muy bien! -dije enfadada -¡casi me pillan desnuda ahí abajo!
-¡Marcos! - se escuchó desde abajo.
-¡Voy!
-¿Viven contigo?
-Sí.
-¿Y por qué coño no nos hemos subido antes a la habitación? ¡¿Me lo puedes explicar?!
-Joder, ¡tranquilízate!
-¡No quiero! - iba a seguir hablando, bueno, realmente gritaba, pero Marcos se tiró encima de mí en la cama y me calló con un beso, después se separó de mí.
-Podía haber pasado, pero no han visto nada, ahora déjame que baje.
-Vale –dije en un susurro.

Marcos bajó hasta el salón.

-¿Pero hoy no salíais de fiesta?
-Sí, pero nos aburríamos y hemos vuelto –respondió Carlos, Marcos resopló.
-¿Qué pasa?
-¿Eh? Nada –dijo Marcos.
-¿Te has traído a alguien? –preguntó David.
-¡No! –demasiado tarde para responder, David y Carlos ya estaban subiendo las escaleras y abriendo la puerta de la habitación de Marcos.
Yo me había puesto los pantalones pero la camiseta aún no, la tenía en la mano, entraron como un huracán en la habitación a la vez que reían, yo me tapé corriendo, me puse roja como un tomate.

-Hostia –dijo David, tenía pintas de chulo.
-¡Perdón! –Dijo Carlos cerrando la puerta, éste parecía más modesto.- ¡Es que eres un bestia! Hay que llamar antes de entrar–le dijo a David.
-¿Y yo que sabía tío?
-¡Basta ya, joder! –Marcos se enfadó, dentro de la habitación yo estaba sentada en la cama, ya me había terminado de vestir.
-Uy, qué humos –dijo David.
-Claro, normal, venimos ahora y encima le abres la puerta a la chica que estaba desnuda pues… -dijo Carlos.
-Sois unos exagerados, además, está buena eh… -dijo con una sonrisa picarona y dándole un codazo a Marcos.
-Puf… ¡A dormir la mona David!
-Yo me lo llevo –dijo Carlos.

Marcos entró en la habitación, yo estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas y un poco ruborizada.

-Lo siento –dijo Marcos sentándose a mi lado en la cama.
-No importa… -dije yo levantando la cara despacio.
-Eh, estás roja –se rió.


-Sí –reí yo también –soy muy vergonzosa… -Marcos volvió a reír y me besó con ternura.





sábado, 21 de diciembre de 2013

Capítulo 4

Capítulo 4.


Me despedí de Marcos y entré en casa a darme una ducha para salir, todo el rato estuve pensando en el día que había pasado, en Marcos, en el sueño y en que no pensaba dejar que esto fuera fácil para él, todavía no me había ganado, de hecho ni si quiera me gustaba, le quedaba mucho, tan sólo había sido un día extraño…
(http://www.polyvore.com/igeb/set?id=101111817 )                         

[…]

-Pero cuéntanos algo más.- dijo Clara suplicándome por milésima vez.
-No queda nada más que contar.
-¡Si sólo nos has dicho que habéis ido a un bosque en su moto!- se quejó Marta.
-Es que no hay nada más, pasamos el día ahí y ya está- realmente no mentía.
-Bueno, ya abrirás la boca algún día…- yo solté una pequeña risa.

[…]

Invierno

No salía mucho, más bien pasaba los días metida en mi habitación leyendo libros, con unas mayas, una sudadera y los calcetines hasta las rodillas, sí, qué friki, pero hacía mucho frío y leer era, y es, lo que más me gustaba de todo.

Con Marcos iba a puntazos, lo mismo un día estaba bien, y dejaba que me “sorprendiera”, que otro día le hacía los mayores desprecios y era la chica más borde del mundo.

Con las chicas salía de vez en cuando, seguíamos con nuestras fiestas.

Estaba leyendo una novela cuando me sonó el móvil, un WhatsApp de Lucía.

-Salimos esta noche?
-Vale :)
Vienen todas no?
-Claro! Luego nos vemos
-Muack!

16:35
Demasiado temprano, seguiré leyendo un rato más.

*Tocan a la puerta*

-Cariño, hay un chico abajo que pregunta por ti.
-¿Quién?- la miré extrañada.
-No lo sé, baja a ver, dice que es urgente.

Me arreglé un poco el pelo que llevaba recogido en un moño y me bajé los calcetines, qué vergüenza si me ven así, bajé las escaleras y me lo encontré de frente, sin pensarlo ni quererlo, como una ráfaga de viento que te viene a la cara, ahí estaba plantado.

-¿Qué haces aquí?- pregunté con asco.
-¿Te apetece salir esta noche?
-Marcos ya he quedado- dije haciendo un gesto para cerrar la puerta, aunque me interrumpió antes de que acabase mi acción.
-Por favor- me miró a los ojos.
-Ya te he dicho que no, otro día a lo mejor…
-Bueno, pásalo bien esta noche, yo no saldré- dijo dándose la vuelta para marcharse.
-Gracias- cerré la puerta y me dispuse a subir hasta mi habitación.

-¿Quién era?- me dijo desde el salón cuando notó mi presencia al pasar por la puerta.
-Un chico que conocí en verano- dije parándome.
-¿Estáis saliendo?- puso una cara rara.
-¡Mamá!- dije indignada.
-¿Qué? Es normal que pregunte, tendré que saber si tengo yerno- se rió.
-No, no tienes yerno, pesaaada- suspiré y me reí con ella, me senté a su lado en el sofá.
-¿Entonces?
-No sé…- dije pensativa- no me gusta tenerlo encima y no me gusta ser como una princesa, ni que me trate como tal, me pone negra que sea tan atento, ¿dónde coño se ha visto un tío así? Eso no existe. Este es un espécimen raro. No. No. NO- mi madre estalló en una carcajada- joder qué a gusto me he quedado. ¡Eh! No te rías- dije dándole un pequeño empujón con mi mano en la pierna.
-Es que eres totalmente cerrada hija, ¿por qué no le das una oportunidad? Puede ir bien.
-Ay, que no. Yo necesito mi espacio. No quiero a nadie. Estoy muy bien sola.
-Bueno, lo que tú quieras- volví a suspirar y subí de nuevo a mi habitación.

[…]


Salí de casa en dirección al restaurante dónde habíamos quedado para cenar.

-¿Qué tal te va con Marcos?- preguntó Clara.
-No me va.
-¿Cómo que no te va?- se apresuró a decir Marta.
-Pues eso, que no me va, no tenemos nada, no sé a qué viene la pregunta de cómo me va con él.
-Hombre, la última vez se os veía bastante bien.

*Flashback*

Marcos  y yo paseábamos por la orilla de la playa mientras reíamos de sus tonterías. Se para en seco y me deja caminando sola, segundos después ha venido corriendo para cogerme de la cintura hacia arriba, yo río como una niña pequeña, es un buen momento.

-¡Bájame ya!
-¿Y si no quiero?
-Bájame, por favor- me baja y vuelvo a pisar con mis pies la arena húmeda.
-¿Por qué eres tan borde a veces?
-¿Yo? ¿Borde? ¡Uy que mentiroso!- dije indignada.
-¡No miento! Es verdad- dijo cruzándose de brazos.
-Es mi forma de ser.

Empezó a hacerme cosquillas y salí corriendo y riendo.

*Fin flashback*

-Nada, eso no fue nada.
-¡Admítelo ya! Te gusta- dijo Lucía.
-No me gusta, lo odio, le tengo asco, ¡es un pesado!
-Bueno, bueno, lo que tú digas- se rieron.

Esa misma noche me encontré a Marcos en la discoteca y me acerqué a él.

-Menos mal que no ibas a salir- le dije por la espalda ya que estaba apoyado en la barra y no me había visto.
-A ver si ahora me vas a decir tú lo que tengo que hacer- contestó dándose la vuelta.
-No te he dicho lo que tienes que hacer, sólo que no cumples lo que dices- respondí con asco y me di la vuelta para irme.
-¡Niñata!- me volví a girar.
-¡Imbécil!

No sé cómo pasó pero acabamos en casa de Marcos con un grupo de gente la cual no conocía pero me daba igual, estaba pasándolo bien.

La casa se vació de gente, tan sólo quedábamos Marcos y yo, podría decirse que no era muy consciente de mis actos y él tampoco, empezó a besarme, estaba tumbado encima de mí en el sofá, me quitó la camiseta y yo a él, empecé a besarle el cuello, me incorporé un poco y lo tiré hacia atrás.

-Aquí el que controla soy yo.
-Que te lo has creído chaval- dije bajando mis manos por sus abdominales, me miraba con deseo.

Desabroché sus pantalones y los bajé, él quitó los míos, giró y acabamos en el suelo de tal forma que él estaba encima de mí, bajó mis bragas y empujó con fuerza, clavé mis uñas en su espalda y grité, él rió y gimió, rato después se apartó de encima mía, para mi sorpresa ya era día, exactamente las 08:27. Me quedé dormida encima de su pecho y despertamos unas horas después.

10:45


Fui a la cocina a por un vaso de agua y Marcos apareció por la puerta, en calzoncillos y con una sonrisa muy sexy, se acercó a mi espalda y comenzó a acariciarme suavemente.





viernes, 13 de diciembre de 2013

Capítulo 3

Capítulo 3.

“¿Te apetece ir mañana a dar una vuelta en moto? Tengo el sitio perfecto para llevarte. Piénsatelo. Duerme bien.”

No sabía si responderle ya o esperar a mañana y pensármelo. Decidí responderle por la mañana, apagué la luz de la mesita y me dormí.

[…]

Me desperté temprano, no tenía mucho sueño, había soñado con Marcos, un sueño muy raro, tenía miedo de ir con Marcos por lo que había soñado, no hacía más que recordarlo en mi cabeza una y otra vez…

Se acercó a mí con cierta agresividad y me cogió en brazos poniendo las manos en mi cintura y pegándome a la pared.
-Por favor, déjame irme.- dije con miedo.
-Pero, ¿de qué tienes miedo?- dijo pegando su boca a mi oreja.
-Suéltame.- empecé a moverme como podía, le pegué con la pierna en la espalda.
-¿Qué cojones haces? ¿Crees que una niñata como tú me va a pegar? No sabes lo equivocada que estás, de aquí no vas a salir.
Estábamos en una casa, posiblemente fuese la suya.
-Marcos suéltame, por favor…-dije con lágrimas en los ojos, mi mirada denotaba miedo.
Se quitó la camiseta y me llevó hasta una cama, se puso encima de mí, me quitó la camiseta a mí también y empezó a besarme salvajemente, fue bajando, intenté levantarme de aquella cama, lo estaba pasando realmente mal, no quería que me hiciese nada, pero él me ató las manos y no me dejaba moverme, empecé a gritar y me desperté sudando y con una respiración dificultosa aún asustada por recordar aquel momento.

Cogí mi móvil y miré si Marcos me había enviado algún otro whatsapp, nada, no se había conectado desde la noche anterior, me pensé varias veces en la respuesta que le iba a dar lo de irme con él a dar una vuelta en moto, sobre todo lo de “Tengo el sitio perfecto para llevarte” me recordaba al sueño y me asustaba mucho más.

Eran las 9 de la mañana y aunque ya era completamente de día no había ni un solo rayo de sol, estaba todo muy gris, me encantaban los días grises, eran perfectos. Me decidí a responderle.

-Acepto la idea. Buenos días :)
-¿Buenos días? Está nublado, para mí no son tan buenos…
-Pues a mí me encantan los días así y la lluvia
-Paso a recogerte a las 11, ¿vale? Vamos a pasar todo el día fuera, díselo a tu madre para que no se preocupe, yo me encargo de la comida y todo, hasta luego fea :)
-Vale, hasta luego.

Parecía demasiado atento y eso se me hacía muy raro… A saber dónde me llevaría…
Abrí la ventana para saber qué temperatura hacía más o menos, hacía un poco de frío, empecé a vestirme.

Bajé a desayunar, mi madre ya estaba en la cocina.

-Buenos días mamá.
-Buenos días cariño, ¿a dónde vas que ya estás vestida?
-Voy a pasar el día fuera con…-me quedé pensando qué iba a decirle cuando de pronto me interrumpió.
-¿Con tus amigas?
-Sí, eso, con mis amigas.-hice una leve sonrisa.

Terminé de desayunar y subí a lavarme los dientes, cogí el móvil que estaba cargando, tenía otro whatsapp.

-Voy a recogerte
-Espérate en la calle de al lado no llegues hasta la puerta de mi casa
-Vale

Me despedí de mi madre y salí de casa, caminé hasta la otra calle y allí estaba Marcos esperándome subido en la moto, me volvieron a entrar las dudas y el miedo, volví a recordar el sueño al tiempo que caminaba despacio acercándome a él, me quité ese pensamiento de la cabeza, respiré hondo y llegué hasta él.

-Buenos días.- dijo dándome un beso en la mejilla.
-Buenos días.- le sonreí.- ¿dónde vamos a ir?
-Ya lo verás.
-Vale.

Subí a la moto, arrancó y salió a la carretera, paró en un área de servicio, sacó un pañuelo de su bolsillo.

-¿Qué vas a hacer?
-Vendarte los ojos.

Narrado por Ruth.

Marcos me vendó los ojos y me ayudó a volver a subir a la moto, volvimos a la carretera, supongo, pero esta vez con más rapidez, el trayecto con los ojos tapados se me estaba haciendo eterno, recordaba el sueño y agarraba a Marcos más fuerte a la vez que apretaba los ojos, 5 minutos después paramos y Marcos me ayudó a bajar de la moto, me cogió de la cintura y empezamos a caminar, se escuchaba el sonido del agua cayendo, paramos y me quitó el pañuelo de los ojos, estábamos en un lugar con césped y una cascada de agua a la que daba un pequeño lago, todo aquello parecía estar rodeado de un bosque.

-¿Por qué me has traído aquí?
-Me apetecía pasar el día contigo en un lugar bonito.
-Ya…-dije con cierto tono de asco y desprecio, seguía preguntándome a mí misma qué coño me habría visto ese chico.
-¿No te gusta?-dijo acercándose a mí, me quedé pensando qué decirle, no es que el sitio no me gustase, era precioso pero no entendía su comportamiento conmigo a pesar de mis desprecios.
-No es que no me guste, pero me traes aquí un día después de conocernos y es raro…
-Podemos volver si no quieres estar aquí.
-No.- me apresuré a decir.- Ya que estamos en este lugar vamos a aprovechar el momento.-dije un poco más calmada.

Me senté en una roca que había en el borde del lago dejando mis piernas colgando y Marcos hizo lo mismo, me puse a pensar mirando hacia la cascada hasta que me di cuenta de que se había formado un silencio incómodo.


(Poned la canción 6 del reproductor)

-¿Te apetece bañarte?-dijo con un amago de sonrisa al tiempo que miraba el pequeño lago.
-No llevo bikini…-dije agachando la cabeza con vergüenza.
-No pasa nada, yo tampoco llevo bañador.

Marcos se quitó la camiseta con decisión, yo le miré paralizada.

-Vamos, ¿te vas a pasar la vida con vergüenza?

Me levanté decidida y me quité los pantalones y la camiseta, Marcos se quitó los pantalones, me cogió de la mano y nos lanzamos desde las rocas al lago, nos hundimos bajo el agua aún cogidos de la mano y subimos a la superficie.

-Está un poco fría.-dije con una leve risa.

Marcos se acercó a mí y me abrazó, casi sin darme cuenta había cerrado los ojos y estaba sonriendo como si nada más existiese en el mundo, me separé de él y le miré a los ojos, tenían un brillo especial…

-¿Salimos? Tienes los labios morados y estás tiritando.- dijo riéndose.
-Vale.

Esperé a que se me secase la ropa interior y me volví a vestir, pasamos el resto del día en aquel lugar y por la tarde sobre las 8 volvimos a Cubelles, donde habíamos estado no tenía cobertura así que cuando llegamos tenía un montón de llamadas perdidas de las chicas, llamé a Patricia.

*LLAMADA*

-¿Sí?
-Hola Patri, tengo un montón de llamadas vuestras, ¿ha pasado algo?
-¡Has estado desaparecida todo el día! ¿Qué has estado haciendo?- dijo con voz de cotilla.
-Jajaja, ¿quedamos esta noche?
-¡Sí, y nos lo cuentas todo!- se escuchó a Marta gritando.
-¡Qué cotillas sois todas!- Marcos me miraba sonriendo.- Nos vemos a las 10 donde siempre, un besito.

-Ciao cielo, un beso.- dijeron todas a la vez.





jueves, 5 de diciembre de 2013

Capítulo 2.

Capítulo 2.

Allí estaban Lucía, Marta, Clara y Patricia esperándome. Fuimos hacia la playa, nos pusimos lo más cerca a la orilla del mar y empezamos a hablar.
Cuando eran las 7 de la tarde decidimos irnos, para darnos una ducha y salir esa noche, nos despedimos y cada una se dirigió a su casa, pero yo iba mirando mi móvil cuando un chico me gritó.

-¡Hey, tú! ¡Rubia!- me giré para ver quién era y detrás de mí a unos 3 metros había un chico moreno de ojos verdes sonriéndome.
-¿Qué quieres?- dije.
X: Ven.- hizo un gesto con la mano para que me acercase.
-Me acerqué, estaba con cuatro chicos más.
X: Me llamo Marcos.
-Estupendo, ¿te sientes superdotado por saber tu nombre?
-A ver, rub…
-¡No me llames rubia!- dije cortándole.- Soy Ruth. ¿Qué quieres?
-¿Qué vas a hacer esta noche?
-Tengo mejor plan que salir contigo si es lo que pretendes.
-Bueno, si quieres verme estaré por el pub que hay en la playa.
-Vale, adiós.

Me di la vuelta y a 6 metros estaba mi casa, saqué las llaves y entré.

Narrado por Ruth.
Cuando volvía de la playa ese chico me gritó y me acerqué a él para ver qué quería, me dijo que si quería verlo estaría esta noche por la playa, no creo que me acerque, pero ya veremos.

-¡MAMÁ! ¡Ya he llegado!
-Vale. Pero no grites que te escucho.
-Voy a darme una ducha, que he quedado esta noche.

Eran las 9 de la noche. Salí de casa y fui hacia el restaurante donde había quedado con las demás para cenar, les conté lo que me había pasado, estuvimos riéndonos un buen rato de lo sucedido, pero al final acabaron convenciéndome para que fuésemos al pub a verlo. Cuando llegamos, miré de un lado a otro, y allí estaba ÉL. No lo podía negar, me había gustado su forma de ser desde el principio. Mis amigas me obligaron a acercarme para hablar con él.

-Hola.- dije con timidez, se giró hacia mí dándole la espalda a sus amigos.
-¡Vaya! Al final has venido, ¿no tenías cosas mejores que hacer?- me dijo con cierto tono cínico.
-Mis amigas me han convencido para venir.- dije mirándolas y haciendo un leve gesto con la cabeza para que supiera quiénes eran. Ellas nos miraban disimuladamente entre la gente.
-¿Te apetece tomar algo?
-Vale.- me agarró rápido de la mano y me arrastró hasta la barra que había situada a unos cuantos metros de donde estábamos. 
-¿Vas a estar así de callada toda la noche?
-Es que no sé de qué hablarte.
-No sé nada de ti, podrías empezar por decirme cuántos años tienes, no sé cosas así…
-Tengo 16 años y me estoy empezando a aburrir de estar aquí contigo. ¿Qué más quieres que te cuente?- dije con una sonrisa irónica.
-Ser graciosa no es lo tuyo.- dijo riéndose.
-No, ni lo tuyo tampoco.- lo fulminé con la mirada.
-Me parece que no hemos empezado con buen pie tú y yo…- hizo una pequeña pausa y comenzó a hablar otra vez.- Soy Marcos, tengo 19 años.- dijo dándome dos besos como si nada, no reaccioné.- Vivo en la urbanización de allí.-dijo señalando hacia una gran urbanización con una sonrisa… ¿enamoradiza?, estaba cerca de mi casa, sólo nos separaban dos chalets más iguales al mío.
-E…Encantada.- dije aún flipando ante aquella absurda situación. Un pequeño detalle que me gustaría decir es que su sonrisa tenía algo especial.
-¿Y tú?- joder, no dejaba de sonreír, ¿qué esperaba? ¿Que me enamorase? Me estaba poniendo de los putos nervios.
-¿Yo qué?- dije saliendo de mis pensamientos.
-Que dónde vives, qué edad tienes… Me acabo de presentar jaja.
-Ah, yo…-dije pensando- yo tengo 16 años y vivo en aquel chalet de allí.- dije señalándolo.

(Poned la canción 3 del reproductor) 


-Vamos a bailar.- dijo cogiéndome del brazo, qué manía de arrastrarme a todos lados.
-Em… Esto… Es que no me apetece bailar.- dije agachando la cabeza, me había llevado hasta la pista.
-¿Por qué no?
-Pues porque mis amigas me están esperando.- dije dándome la vuelta rápido al tiempo que las buscaba con la mirada.
-Tus amigas se fueron hace rato, me avisaron de lejos.- dijo pegándose a mi espalda, me entró un escalofrío por todo el cuerpo. “Mierda” pensé.
-Pues me tocará bailar…- me di la vuelta y me dejé llevar.

[…]

05:23
Marcos me acompañó hasta casa y en la puerta me agarró del culo y se acercó para besarme una vez más, esta vez no le dejé, sí, había bebido, pero me empecé a dar cuenta de que me estaba dejando llevar demasiado, no era ese tipo de chicas, le quité la mano y me despedí de él con normalidad.

-Supongo que ya nos veremos, adiós.- Él se quedó con la cara descompuesta, me había dejado llevar durante toda la noche y en el último momento había cambiado totalmente de opinión.
-Hasta otro día.- se dio la vuelta y se marchó.


Entré en casa y subí hasta mi habitación, me quité los zapatos, me puse el pijama, me desmaquillé y me acosté en la cama. Me llegó un whatsapp.





domingo, 1 de diciembre de 2013

Personajes.

Bueno, casi se me olvida, aquí os dejo las fotos de los/las chicos/chicas que darán vida a los personajes de la novela, espero que os gusten, no olvidéis comentar debajo de los capítulos que os ha parecido, un besazo!! :)



                                                                              Clara:








                                                                             Lucía:






                                                                         Marcos:







                                                                         Ruth:









                                                                             Patricia:





Marta: 




                                                                        Carlos:




                                                                             David: