jueves, 5 de diciembre de 2013

Capítulo 2.

Capítulo 2.

Allí estaban Lucía, Marta, Clara y Patricia esperándome. Fuimos hacia la playa, nos pusimos lo más cerca a la orilla del mar y empezamos a hablar.
Cuando eran las 7 de la tarde decidimos irnos, para darnos una ducha y salir esa noche, nos despedimos y cada una se dirigió a su casa, pero yo iba mirando mi móvil cuando un chico me gritó.

-¡Hey, tú! ¡Rubia!- me giré para ver quién era y detrás de mí a unos 3 metros había un chico moreno de ojos verdes sonriéndome.
-¿Qué quieres?- dije.
X: Ven.- hizo un gesto con la mano para que me acercase.
-Me acerqué, estaba con cuatro chicos más.
X: Me llamo Marcos.
-Estupendo, ¿te sientes superdotado por saber tu nombre?
-A ver, rub…
-¡No me llames rubia!- dije cortándole.- Soy Ruth. ¿Qué quieres?
-¿Qué vas a hacer esta noche?
-Tengo mejor plan que salir contigo si es lo que pretendes.
-Bueno, si quieres verme estaré por el pub que hay en la playa.
-Vale, adiós.

Me di la vuelta y a 6 metros estaba mi casa, saqué las llaves y entré.

Narrado por Ruth.
Cuando volvía de la playa ese chico me gritó y me acerqué a él para ver qué quería, me dijo que si quería verlo estaría esta noche por la playa, no creo que me acerque, pero ya veremos.

-¡MAMÁ! ¡Ya he llegado!
-Vale. Pero no grites que te escucho.
-Voy a darme una ducha, que he quedado esta noche.

Eran las 9 de la noche. Salí de casa y fui hacia el restaurante donde había quedado con las demás para cenar, les conté lo que me había pasado, estuvimos riéndonos un buen rato de lo sucedido, pero al final acabaron convenciéndome para que fuésemos al pub a verlo. Cuando llegamos, miré de un lado a otro, y allí estaba ÉL. No lo podía negar, me había gustado su forma de ser desde el principio. Mis amigas me obligaron a acercarme para hablar con él.

-Hola.- dije con timidez, se giró hacia mí dándole la espalda a sus amigos.
-¡Vaya! Al final has venido, ¿no tenías cosas mejores que hacer?- me dijo con cierto tono cínico.
-Mis amigas me han convencido para venir.- dije mirándolas y haciendo un leve gesto con la cabeza para que supiera quiénes eran. Ellas nos miraban disimuladamente entre la gente.
-¿Te apetece tomar algo?
-Vale.- me agarró rápido de la mano y me arrastró hasta la barra que había situada a unos cuantos metros de donde estábamos. 
-¿Vas a estar así de callada toda la noche?
-Es que no sé de qué hablarte.
-No sé nada de ti, podrías empezar por decirme cuántos años tienes, no sé cosas así…
-Tengo 16 años y me estoy empezando a aburrir de estar aquí contigo. ¿Qué más quieres que te cuente?- dije con una sonrisa irónica.
-Ser graciosa no es lo tuyo.- dijo riéndose.
-No, ni lo tuyo tampoco.- lo fulminé con la mirada.
-Me parece que no hemos empezado con buen pie tú y yo…- hizo una pequeña pausa y comenzó a hablar otra vez.- Soy Marcos, tengo 19 años.- dijo dándome dos besos como si nada, no reaccioné.- Vivo en la urbanización de allí.-dijo señalando hacia una gran urbanización con una sonrisa… ¿enamoradiza?, estaba cerca de mi casa, sólo nos separaban dos chalets más iguales al mío.
-E…Encantada.- dije aún flipando ante aquella absurda situación. Un pequeño detalle que me gustaría decir es que su sonrisa tenía algo especial.
-¿Y tú?- joder, no dejaba de sonreír, ¿qué esperaba? ¿Que me enamorase? Me estaba poniendo de los putos nervios.
-¿Yo qué?- dije saliendo de mis pensamientos.
-Que dónde vives, qué edad tienes… Me acabo de presentar jaja.
-Ah, yo…-dije pensando- yo tengo 16 años y vivo en aquel chalet de allí.- dije señalándolo.

(Poned la canción 3 del reproductor) 


-Vamos a bailar.- dijo cogiéndome del brazo, qué manía de arrastrarme a todos lados.
-Em… Esto… Es que no me apetece bailar.- dije agachando la cabeza, me había llevado hasta la pista.
-¿Por qué no?
-Pues porque mis amigas me están esperando.- dije dándome la vuelta rápido al tiempo que las buscaba con la mirada.
-Tus amigas se fueron hace rato, me avisaron de lejos.- dijo pegándose a mi espalda, me entró un escalofrío por todo el cuerpo. “Mierda” pensé.
-Pues me tocará bailar…- me di la vuelta y me dejé llevar.

[…]

05:23
Marcos me acompañó hasta casa y en la puerta me agarró del culo y se acercó para besarme una vez más, esta vez no le dejé, sí, había bebido, pero me empecé a dar cuenta de que me estaba dejando llevar demasiado, no era ese tipo de chicas, le quité la mano y me despedí de él con normalidad.

-Supongo que ya nos veremos, adiós.- Él se quedó con la cara descompuesta, me había dejado llevar durante toda la noche y en el último momento había cambiado totalmente de opinión.
-Hasta otro día.- se dio la vuelta y se marchó.


Entré en casa y subí hasta mi habitación, me quité los zapatos, me puse el pijama, me desmaquillé y me acosté en la cama. Me llegó un whatsapp.





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